
El doble rasero a la hora de valorar las palabras o los actos es algo habitual que todos utilizamos de forma hipócrita en mayor o menor medida. Me hace mucha gracia como en España, se está continuamente tachando a los estadounidenses de tontos, incultos, borregos o simples. Y nadie se sorprende. Digamos que es una forma lícita de ser racista. Eso sí, luego nos lavamos la conciencia diciendo que no hay que generalizar y muchas de esas personas que generalizan cuando hablan de los estadounidenses, seguramente se escandalizan cuando otros racistas utilizan tópicos iguale de estúpidos, tales como que todos los colombianos son traficantes de cocaína, que los ecuatorianos sólo sirven para beber, que todas las musulmanas son sumisas o que los de Europa del este se han sacado la carrera de ladrones de coche. Las palabras se deberían valorar por lo que dicen y significan, sin necesidad de mirar a quién van dirigidas.
Por supuesto luego nos ofendemos cuando se retrata al español como el típico amante de los toros, la paella y la macarena, y no nos paramos a pensar que aquí se hace exactamente lo mismo con todo lo que desconocemos (o no conocemos mínimamente). Luego está el típico español que no ha salido jamás de España y del VIPS y que desde su tumbona de la playa de Gandía se atreve a decir con total seguridad esa frase tan repetida: "Como en España no se vive ni se come en ningún sitio". No digo que esa frase no sea verdad. Lo que digo es que antes de pronunciarla con tanta certeza, no estaría de más el haber vivido en otros países, por aquello de la credibilidad, más que nada. Y no hay que olvidarse de los que miran atónitos las imágenes de televisión que muestran a los musulmanes peregrinando a La Meca, pero que sin embargo no se escandalizan cuando en España se monta un circo fanático (eso sí, de gente cuerda que simplemente disfruta de una tradición popular, evidentemente) cada vez que llega la semana santa. Aunque tampoco quiero desviarme del tema.
También me hace mucha gracia la superioridad con la que se mira a todo lo relacionado con EEUU y su cultura, cuando no hay que olvidar que en España el periódico más leído es (o era, según mis últimos datos) el Marca. Recuerdo que hace relativamente poco salió un anuncio de apoyo al cine español en el que se ridiculizaba el cine americano. En éste se utilizaba un eslogan que rezaba algo así como "Esto es cine español, chavalote, aquí no decimos esas tonterías". No sé qué películas americanas verán todos esos cinéfilos de bien, pero yo les recordaría que películas como "El club de la lucha", "Vías Cruzadas", "Happiness" o "Taxi Driver", son americanas. Seguramente se piensan que en Estados Unidos sólo se hacen americanadas, cuando lo que realmente sucede es que no han sido capaces de buscar películas buenas (y no es que estas películas que he mencionado sean rarezas, precisamente). Woody Allen es americano. Bigas Luna, sin embargo, es español. Paul Auster nació en New Jersey. Pero Lucía Etxebarria lo hizo en Valencia. Tomen nota, modernos anti-yankees. Y que yo sepa Incubus no son de Utrera, ni Belén Esteban (a la cual le piden opinión en los platós de televisión, como dice mi padre) es de California.
Yo soy el primero en criticar a la gente que utiliza a la ligera frases como "El cine español es una mierda", porque es un argumento tan superficial y absurdo como el utilizado anteriormente para ridiculizar el cine americano. Si fuéramos capaces de profundizar un poco más en el cine español, veríamos que en él no sólo hay tetas y culos como en "Jamón, Jamón", sino que también hay películas como "En la ciudad", "Smoking Room" o "Ficción", que son maravillosas. La pregunta "¿Te gusta el cine español?" es tan poco concreta y ridícula como preguntarle a alguien si las rubias son listas o tontas. No sé, yo personalmente, si fuera uno de esos millones de americanos inteligentes y no-estúpidos que hay en el mundo , me ofendería bastante con ese tipo de generalizaciones y con esa utilización tan gratuita del racismo de guante blanco. Supongo que el día que aprendamos a oler nuestros propios pedos con mayor objetividad nos daremos cuenta de que huelen igual de mal (y a veces peor) que los de los otros. Los otros seguramente también deberían aprender a oler los suyos, pero me parece mucho más sensato hablar sobre los que tengo más cerca y conozco mejor, que son con los que tengo que convivir.
También me hace mucha gracia la superioridad con la que se mira a todo lo relacionado con EEUU y su cultura, cuando no hay que olvidar que en España el periódico más leído es (o era, según mis últimos datos) el Marca. Recuerdo que hace relativamente poco salió un anuncio de apoyo al cine español en el que se ridiculizaba el cine americano. En éste se utilizaba un eslogan que rezaba algo así como "Esto es cine español, chavalote, aquí no decimos esas tonterías". No sé qué películas americanas verán todos esos cinéfilos de bien, pero yo les recordaría que películas como "El club de la lucha", "Vías Cruzadas", "Happiness" o "Taxi Driver", son americanas. Seguramente se piensan que en Estados Unidos sólo se hacen americanadas, cuando lo que realmente sucede es que no han sido capaces de buscar películas buenas (y no es que estas películas que he mencionado sean rarezas, precisamente). Woody Allen es americano. Bigas Luna, sin embargo, es español. Paul Auster nació en New Jersey. Pero Lucía Etxebarria lo hizo en Valencia. Tomen nota, modernos anti-yankees. Y que yo sepa Incubus no son de Utrera, ni Belén Esteban (a la cual le piden opinión en los platós de televisión, como dice mi padre) es de California.
Yo soy el primero en criticar a la gente que utiliza a la ligera frases como "El cine español es una mierda", porque es un argumento tan superficial y absurdo como el utilizado anteriormente para ridiculizar el cine americano. Si fuéramos capaces de profundizar un poco más en el cine español, veríamos que en él no sólo hay tetas y culos como en "Jamón, Jamón", sino que también hay películas como "En la ciudad", "Smoking Room" o "Ficción", que son maravillosas. La pregunta "¿Te gusta el cine español?" es tan poco concreta y ridícula como preguntarle a alguien si las rubias son listas o tontas. No sé, yo personalmente, si fuera uno de esos millones de americanos inteligentes y no-estúpidos que hay en el mundo , me ofendería bastante con ese tipo de generalizaciones y con esa utilización tan gratuita del racismo de guante blanco. Supongo que el día que aprendamos a oler nuestros propios pedos con mayor objetividad nos daremos cuenta de que huelen igual de mal (y a veces peor) que los de los otros. Los otros seguramente también deberían aprender a oler los suyos, pero me parece mucho más sensato hablar sobre los que tengo más cerca y conozco mejor, que son con los que tengo que convivir.




